Nuestra historia comienza en un
cajero, uno de tantos se tragaba la tarjeta de mi amiga, ella patea el cajero, seguridad se acerca,
mi amiga le grita a seguridad por la descomposición del cajero y porque su ex
ya está saliendo con otra, seguridad le pide que se retire, antes de hacerlo mi
amiga vuelve a patear el cajero y sale corriendo, el cajero devuelve la tarjeta,
seguridad me mira y luego mira la tarjeta, le gané la tarjeta a seguridad y salí
corriendo.
Regresamos a la oficina, mi amiga
olvidó las llaves del carro, vimos a Lucio dejar el edificio en su carro, nadie había visto las llaves en el estudio, la mayor parte
del personal se había ido, le dije que yo la invitaba esta noche y también a su
mala suerte, volvimos al cajero, ahora Lucio pateaba el cajero, esperamos por
su tarjeta y nos condujo al depa de su hermano.
La fiesta de su hermano no ponía a esa
hora, nos movimos, Botika estaba reventando, decidimos reventarnos allí, mi
amiga habló del cajero, su carro y sus llaves, y su ex, Lucio hablaba conmigo. El
ex apareció, sí salía con otra, hice que el ex le derramara cerveza encima a la
apretadísima. Lucio y yo reímos a morir, mi amiga bailó a morir. Se decidió que
las fotos no existían y volvimos a la fiesta, a esa hora sí ponía, en el balcón
hablé con el hermano, un tipo muy buena onda, me regaló su porro, Lucio nos
encontró y el hermano se fue dejándonos otro porro.
Se decidió arrojar por el balcón
lo que ya no tiene sentido en la vida, las rabias, los rencores y la mala
suerte de mi amiga, entre otra basura encontrada en bolsillos ajenos, realicé algunos
rescates y los escondí en mi bolso. Mi amiga disfrutaba ser el centro de
atención, el amanecer sustituyó a la noche, el hermano nos encontró echados boca
arriba sobre el piso del balcón con las cabezas afuera entre las rejas que
cercaban la caída de un sexto piso. Otra vez se decidió que las fotos no
existían, esta vez nos aseguramos apagando el iphone.
En la oficina con cuatrocientas
tazas de café mi amiga repitió su historia con el cajero, las llaves de su
carro y su ex, Lucio le dijo que anoche encontró unas llaves en el lobby, mi
amiga casi lo deja sordo con su grito de felicidad, Lucio no recordaba donde
las había puesto. Lucio recordó, se paralizó y salió corriendo a la casa del hermano.
En mi oficina muerta de hambre y
con cuatrocientas tazas de café yo buscaba en mi bolso pastillas contra el
dolor de cabeza, encontré cosas no mías: un calcetín rojo, una corbata anudada,
comida para gato y unas llaves. Mi amiga recuperó sus llaves, la cabeza siguió
matándome suavemente, seguimos divertidas la inútil búsqueda de Lucio, sólo cuando
Lucio intentó trepar al balcón vecino donde cayeron las cosas que arrojó, decidí
contarle para salvarle la vida.
Un iphone volvió a encenderse, mi
amiga supo vía “feis” que la apretadísima dejó a su ex anoche después de una
discusión que terminó arrojándose cerveza, Lucio recuperó su corbata y su
hermano descubrió que su novia alimentaba al gato vecino. Mentí, el calcetín
rojo era mío.